La iniciativa considera una inversión cercana a los US$200 millones de dólares y combinará energía eólica, solar y almacenamiento mediante baterías de ion-litio. El proyecto deberá superar un exigente proceso de evaluación ambiental debido a su magnitud y a su emplazamiento en una zona de alto valor ecológico y agrícola.
Por JR Labra
Un importante paso dio el desarrollo de las energías renovables en la zona central del país luego que la empresa PLAN 8 Energía Infinita ingresara al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) correspondiente al proyecto «Parque Híbrido Eólico, Solar y Almacenamiento de Energía Las Quintas (PHLQ)», una iniciativa que contempla una inversión estimada de US$200 millones y una vida útil proyectada de 33 años.
El proyecto se ubicará entre las comunas de San Pedro, en la Región Metropolitana, y Litueche, en la Región de O’Higgins, transformándose en uno de los desarrollos de generación renovable más relevantes que se proyectan actualmente para esta zona del país.
Su principal característica será la integración de tres tecnologías complementarias: generación eólica, generación fotovoltaica y almacenamiento de energía mediante baterías de gran capacidad, permitiendo entregar electricidad de manera más estable al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Un parque híbrido para mejorar la continuidad del suministro
A diferencia de los parques tradicionales, que dependen exclusivamente del viento o del sol, el proyecto Las Quintas busca aprovechar las ventajas de distintas fuentes renovables para reducir la variabilidad propia de estas tecnologías.
Según los antecedentes presentados al SEIA, el complejo alcanzará una potencia nominal aproximada de 190,25 MW.
La mayor parte de la energía será aportada por el parque eólico, que contempla la instalación de 16 aerogeneradores, cada uno con una capacidad de hasta 8 MW, alcanzando una potencia total de 128 MW.
A ello se sumará un parque fotovoltaico compuesto por 107.772 paneles solares, con una capacidad instalada de 77,6 MWp y una potencia nominal de 62,25 MW.
La combinación de ambas tecnologías permitirá producir electricidad durante distintas horas del día y en diferentes condiciones climáticas, aumentando la eficiencia del complejo energético.
El papel clave del sistema de almacenamiento
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto corresponde a la incorporación de un Sistema de Almacenamiento de Energía mediante Baterías (BESS).
Este sistema estará compuesto por módulos autocontenidos de baterías de ion-litio que se instalarán junto a la subestación eléctrica principal.
Su función será almacenar los excedentes de energía generados cuando exista abundante radiación solar o fuertes vientos y liberarlos posteriormente durante los períodos en que disminuya la producción renovable o aumente la demanda eléctrica.
La incorporación de este tipo de tecnología se ha convertido en una tendencia mundial, ya que permite estabilizar el sistema eléctrico, disminuir la necesidad de respaldo mediante combustibles fósiles y mejorar la utilización de las energías renovables.
Cómo llegará la energía al Sistema Eléctrico Nacional
La energía producida por el parque será transportada inicialmente mediante líneas de media tensión de 33 kV hasta una subestación elevadora ubicada al interior del proyecto.
En dicho punto el voltaje será elevado a 220 kV, permitiendo posteriormente evacuar la energía mediante una línea de transmisión de aproximadamente 3,78 kilómetros, la cual conectará con la futura Nueva Subestación Seccionadora Loica, desde donde será incorporada al Sistema Eléctrico Nacional.
De acuerdo con la empresa, este diseño busca optimizar la integración del proyecto a la red eléctrica existente y minimizar pérdidas durante el transporte de energía.
Un aporte a la transición energética
Chile ha definido una política energética que busca avanzar hacia una matriz cada vez más limpia, disminuyendo progresivamente la dependencia de centrales termoeléctricas a carbón.
En ese contexto, proyectos híbridos como Las Quintas representan una nueva generación de inversiones orientadas a fortalecer la seguridad energética del país utilizando recursos renovables disponibles en forma abundante.
Además, el uso combinado de energía solar, eólica y almacenamiento permite responder de mejor manera a las fluctuaciones propias de estas fuentes, facilitando un suministro más continuo para hogares, industrias y servicios.
Los desafíos ambientales del proyecto
Precisamente por su magnitud, el proyecto ingresó mediante un Estudio de Impacto Ambiental, el instrumento más exigente contemplado por la legislación chilena.
A diferencia de una Declaración de Impacto Ambiental, un EIA obliga a desarrollar estudios específicos sobre múltiples componentes ambientales y sociales antes de que pueda obtener su autorización.
Entre los aspectos que deberán ser analizados se encuentran los posibles efectos sobre la flora y fauna nativa, especialmente sobre aves rapaces y especies migratorias que podrían verse afectadas por la presencia de aerogeneradores.
Asimismo, deberán evaluarse los impactos sobre mamíferos, reptiles y corredores biológicos presentes en el área de influencia.
Otro punto relevante será el análisis del paisaje, considerando que los aerogeneradores pueden superar ampliamente los 150 metros de altura, modificando significativamente la percepción visual del territorio.
También deberán estudiarse aspectos relacionados con el ruido operacional, las vibraciones, la generación de polvo durante la construcción y el eventual aumento del tránsito de maquinaria pesada por caminos rurales.
Protección de recursos naturales y actividades productivas
La evaluación ambiental también deberá determinar si existen efectos sobre cursos de agua, napas subterráneas, calidad de los suelos y actividades agrícolas presentes en la zona.
Las comunas de Litueche y San Pedro mantienen una importante actividad silvoagropecuaria, por lo que será fundamental establecer medidas que permitan compatibilizar el desarrollo energético con las actividades productivas locales.
Del mismo modo, el proceso deberá identificar eventuales sitios de valor arqueológico, patrimonio cultural o áreas de importancia para las comunidades cercanas.
Beneficios ambientales de largo plazo
Pese a los desafíos que implica su construcción, este tipo de proyectos aporta beneficios ambientales relevantes una vez que entra en operación.
Al generar electricidad mediante fuentes renovables, permite reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) y otros gases de efecto invernadero asociados a la generación convencional basada en combustibles fósiles.
Asimismo, disminuye la dependencia energética del país respecto de combustibles importados y contribuye al cumplimiento de los compromisos asumidos por Chile para enfrentar el cambio climático.
No obstante, especialistas coinciden en que estos beneficios deben ir acompañados de una adecuada planificación territorial y de medidas efectivas de mitigación ambiental que resguarden la biodiversidad y la calidad de vida de las comunidades locales.
Comienza una extensa evaluación
Con el ingreso oficial del Estudio de Impacto Ambiental se inicia ahora un proceso que podría extenderse por varios meses e incluso superar el año, dependiendo de las observaciones formuladas por los organismos públicos y de la participación ciudadana.
Durante este período, distintos servicios del Estado analizarán los antecedentes técnicos presentados por la empresa y podrán solicitar aclaraciones, estudios complementarios o nuevas medidas de mitigación antes de emitir un pronunciamiento definitivo.
La decisión final determinará si el Parque Híbrido Eólico, Solar y Almacenamiento de Energía Las Quintas podrá convertirse en uno de los proyectos de generación renovable más importantes del territorio comprendido entre las regiones Metropolitana y de O’Higgins, marcando un nuevo hito en la transición energética del país y abriendo un debate sobre el equilibrio entre desarrollo, protección ambiental y convivencia con las comunidades locales.
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